| La Decisión de Esaú |
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| Escrito por Administrator |
| Domingo 30 de Mayo de 2010 22:24 |
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Hermanos, pido a Dios que a través de este mensaje, la bendición de Dios llegue a ustedes y puedan comenzar una vida nueva con Cristo, ya que tenemos una oportunidad divina de enderezar los caminos torcidos, de levantar lo que se había caído, de recuperar lo que hemos perdido. Y esta oportunidad la tenemos a través del Señor, porque con nuestra capacidad, inteligencia, dinero e influencias no podemos lograrlo. Pero el Señor dijo, “lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios. Porque para Dios no hay nada imposible”. Quiero compartir un texto bíblico que te afirme, que fundamente tu Fé, para que crezcas como las raíces del Líbano: no solo con un crecimiento hacia arriba sino también hacia abajo. Le he pedido a Dios un mensaje sencillo para tu crecimiento. Las escrituras dicen que por haber sido hechos a imagen y semejanza de Dios, nuestros pensamientos, nuestras palabras, actitudes y reacciones generan cosas en lo natural y en lo espiritual. Los cristianos hemos sufrido muchas cosas por no darle importancia a esta verdad. Gran Hermano, hermana, quiero hablarte de Esaú, uno de los hijos de Isaac; Isaac tuvo dos hijos: Esaú y Jacob, que eran gemelos. Y aun antes de nacer ya los hermanos tenían conflictos. En el momento del alumbramiento, Jacob intentó nacer, pero fue Esaú el que salió primero del vientre. Antiguamente había una bendición especial para el hijo primogénito, y Esaú resultó favorecido. Sin embargo, con el tiempo, éste llegó a ser una persona que no valoró lo que Dios le había dado. Y aunque fue un favorecido de Dios, sus padres lo querían, y su hermano deseaba tener lo que él tenía, Esaú no valoró esas cosas. Hoy nadie querría parecerse a Esaú ni identificarse con él; sin embargo, yo he descubierto que en muchas de mis actitudes me he parecido a él algunas veces. Pero Dios me habló por su palabra. Siento que este mensaje va directamente para alguien; porque la palabra de Dios tiene distintos propósitos: uno de ellos es cuando nos habla de forma directa. Otro, el darnos conocimiento y también advertirnos. Hoy este mensaje está hablando directamente, diciendo “Esaú, rectifícate”. Esaú fue un elegido de Dios, sus padres lo amaban, su hermano lo envidiaba pero él no valoraba lo que el Señor le había dado, lo que sus padres le daban, ni el hecho de que su hermano anhelaba tener la bendición que él tenia. En las iglesias hay crecientes a quienes sus pastores los aman, los respaldan y les dan oportunidades, pero ellos no valoran esa oportunidad que muchos otros fieles desearían tener. Oro a Dios para que en este día el testimonio de Esaú nos lleve a la reflexión. Yo recuerdo que en una oportunidad me encontraba en la misma condición: respaldado por mi pastor, envidiado por mis hermanos que anhelaban tener la oportunidad que yo tenia, y sin embargo, mis actitudes no hablaban de que valoraba la bendición, entonces el Señor me hizo ver que estaba actuando como Esaú, pero que todavía tenía tiempo para rectificarme ante El. Y me quebranté y le pedí perdón al Señor. Hermanos queridos, hermanas queridas, en el capitulo 25 del libro de Génesis, versículo 27, dice: “…crecieron los niños y Esaú fue diestro en la caza, hombre del campo; pero Jacob era varón quieto, que habitaba en tienda. Y amo Isaac a Esaú porque comía de su caza, pero Rebeca amó a Jacob.” El padre quería a Esaú. Y cuentan las escrituras: “… y guisó Jacob un potaje, volviendo Esaú del campo, cansado, le dijo a Jacob te ruego que me des de comer de ese guiso porque estoy muy cansado”. Y Entonces Jacob le dio a Esaú pan y el guiso de lentejas. El comió, bebió y se levantó y se fue. Así menospreció Esaú la bendición que Dios le había dado, de ser primogénito. Era un privilegio ser primogénito pero Esaú no valoró al punto de que la vendió por un plato de lentejas; y ese acto nos hace ver que no había entendido nada, no había aprendido a darle valor a las cosas del Señor. El era un hombre muy valiente, muy capaz; pero su entendimiento era nulo. Hay mucha gente que es inteligente, capaz, que tiene cualidades, pero no comprenden nada de las cosas del Señor. No estoy en contra de la sabiduría; benditos aquellos que consiguen tener sabiduría, pero a la hora de poner en práctica lo que saben de Dios cambian la bendición por cualquier cosa. Ante los ojos del padre celestial la persona es sabia por el valor que le da a sus cosas. Hay quienes a los ojos de este mundo y aun dentro del cristianismo son llamados inteligentes y poderosos pero se van a quedar con la boca abierta porque a los ojos del mundo o de los poderosos parecen pequeñas, pero ante Dios esos pequeños son grandes. Y a la hora de definir, primero está el Señor, a la hora de tomar decisiones, niegan a sí mismos y siguen a Cristo. Esos serán llamados grandes en el camino del evangelio. Más Esaú no amaba las cosas del Señor. ¿Cambiarias tu la primogenitura por un plato de lentejas? Tal vez muchos de nosotros hagamos eso, pero a veces cambiamos las cosas del Señor por apetitos que no son precisamente la comida. Y a la hora de decidir, estos deseos nos inclinan a cosas que no son de Dios y cambiamos sus bendiciones por un plato de lentejas. Esaú no tuvo tiempo de reivindicarse, pero nosotros sí estamos a tiempo todavía. Quizá te preguntes cuáles son las consecuencias de menospreciar la bendición. Porque este hombre cambió la primogenitura con Jacob y siguió todo como antes. Aparentemente, porque el padre ni se enteró; quizá la madre tampoco. Sin embargo, vinieron las consecuencias. La vida de Esaú fue un desastre. Cuentan las escrituras en el Cáp. 28, vers. 34 que “cuando Esaú era de cuarenta años tomó por mujer a Judith, hija de Beeri Heteo, y a Basemat hija de Elón Heteo. Y fueron amargura de espíritu para sus padres Isaac y Rebeca”. Hermanos, Esaú formó pareja con mujeres que no pertenecían al pueblo de Dios. Empieza a tomar malas decisiones. Y uno de los síntomas que denotan que el creyente no esta valorizando las cosas de Dios es la mala elección, la mala canalización de sus sentimientos. Una de las consecuencias de la actitud de Esaú fue la mala canalización de sus sentimientos. Empezó a fijarse en personas que debía elegir. Aquellas mujeres no pertenecían al pueblo de Dios, y eso le trajo aflicción de espíritu. Porque cuando haces las cosas bien, no hay aflicción para vos, ni para los que te rodean. Cuando un hijo de Dios está valorando las cosas del Señor, toda actitud que toma bendice su vida, bendice a los que lo rodean. La Biblia habla de que Esaú produjo aflicción de espíritu para sus padres con su mala elección sentimental. Los hijos creyentes que no valoran las cosas del Señor traen aflicción de espíritu a sus padres. Y uno de los mandamientos de Dios dice: “Honra a tu padre y a tu madre, para que largura de días y años de vida estén sobre ti”. Y así como tenemos padres carnales también tenemos padres espirituales, y muchas veces los creyentes traen dolor a sus padres espirituales, a sus pastores y a sus líderes espirituales. Hermanos, no caigamos en el error de Esaú. Si algo nos esta empujando a ser como él, la mano de Dios está extendida para librarnos. La Biblia dice que Esaú se equivocó a la edad de cuarenta años. O sea que no era un niño. Es verdad que todas las decisiones malas traen sus consecuencias, pero son peores cuando los años pasan. Hermano, si vos actúas así, así te irá en la vida. Hermanos, la vida de Esaú es el reflejo de los creyentes que tienen en poco las cosas del Señor, que no valoran que Dios los haya escogido, no valoran el amor del padre y lo que otros hermanos quisieran tener. Hoy el Señor les esta hablando directamente algunos; a otros, les esta advirtiendo, les dice: “Cuidado. Mirá que el mismo espíritu que perturbo a Esaú, esta a tu alrededor tratando de hacer lo mismo”. Y la mala elección en los sentimientos no se refiere solo a la pareja. Hay madres que al estar perturbadas comienzan a amar más a un hijo que a los otros. También ocurre a nivel espiritual cuando un creyente menosprecia las bendiciones de Dios y comienza buscar la compañía de los que están apartados del camino del Señor. A Esaú le sucedió así. En lugar de buscar esposa entre el pueblo de Dios, se sintió mejor con mujeres incrédulas que estaban en tinieblas. A la hora de decidir, tenemos que elegir quedarnos con los creyentes, y si queremos ir con los Las escrituras cuentan que no llego Esaú a matar a Jacob porque se arrepintió y Dios lo libero de ese rencor. Esaú quería a su hermano pero al menospreciar las cosas divinas, un espíritu de maldad callo sobre el y su corazón se endureció. Su mente se transformó en un taller del diablo. Hoy la palabra nos esta revelando la manera en que podemos librarnos de las consecuencias de nuestra mala actitud, de menospreciar las bendiciones que el Señor nos ha dado como escogidos de El. Dios nos ha dado este privilegio, pero no seamos como Esaú. No cambiemos nuestra primogenitura aunque tengamos problemas económicos, familiares, o sentimentales. Nada justifica que cambiemos la gracia del padre celestial por nada de este mundo. El Señor ha dicho: “Lo que esta en mi mano, nada ni nadie lo tocará”. Cierra tus oídos a otras voces y cree con todo tu corazón que Dios te eligió para que heredaras bendiciones, para que tuvieses en estima el hecho de que te haya llamado a sus caminos y para que te mantengas alerta ante la tentación de menospreciar lo que te ha dado. |
Comentarios
Me hizo muy bien leer este artículo, hoy puedo decir a lo cuatro vientos que FUI CREADA PARA ADORAR ¡SOY SU ESCOGIDA! Y QUE SOLO POR SU GRACIA NO POR MIS CUALIDADES U OBRAS PUEDO, EL ESTÁ EN NOSOTROS Y NO NOS VA A SOLTAR, POR ÉL Y PARA ÉL SON TODAS LAS COSAS!!!
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